Curridabat Ciudad Dulce

Una marca cantón que palpita y crea

Curridabat Ciudad Dulce es una visión de desarrollo impulsada por la Municipalidad de ese cantón desde el 2015. A través de ella, busca la prosperidad de la variada gama de habitantes que acoge. 

Se inspira en la naturaleza y la considera parte vital de la ciudad, poniéndola al servicio de sus habitantes, a la vez que la preserva. 

El nombre Ciudad Dulce proviene de los polinizadores, como abejas, colibríes y mariposas, ya que al diseminar polen y semillas, hacen que nuevas plantas crezcan todos los días.

El objetivo

Crear una identidad visual que refleje y potencie la diversidad de esfuerzos y actividades de Curridabat Ciudad Dulce.

El reto

En el 2018 se consideró que la visión estaba lo suficientemente consolidada como para realizar un cambio en su identidad visual, por lo que se realizó un rediseño. Anteriormente se habían hecho esfuerzos en este sentido, sin embargo, Curridabat Ciudad Dulce es muy amplia, y se requería una marca capaz de proyectarla.

Se necesitaba una identidad visual a su altura: viva, flexible, innovadora. El gran reto, además, era mostrar esto siendo un gobierno local, pues tradicionalmente la innovación no es la característica más asociada a los entes municipales en el país.

La solución

Una marca flexible o líquida, es aquella con algunos elementos fijos y otros flexibles. Tiene la solidez para ser fácilmente reconocible gracias a sus constantes, a la vez que tiene variables que se adaptan a sus necesidades. El logotipo cambia, pero la esencia permanece. Una marca líquida permite darle vida a una marca a través del dinamismo y el movimiento.

Así, Curridabat Ciudad Dulce se convierte en la primera marca cantón flexible del país.

Se creó de esta forma para que expresara los atributos de Curridabat: multiplicadora, inspiradora, conocedora del territorio, próspera y una ciudad viva, los cuales se identificaron a partir de amplias sesiones con tomadores de decisión del municipio.

Su arquetipo de personalidad de marca es creador, el cual se caracteriza por ser imaginativo, visionario y con una cultura creativa.

Logotipo

Nos inspiramos en la naturaleza, pues en ella hay patrones regulares de orden y de estructura orgánica. Estos se pueden encontrar desde algo tan macro, como la topografía de Curridabat, hasta algo tan chico como la venas de una hoja, o las huellas digitales. También se incluyen patrones generados por el desarrollo urbano, como las vías del centro de la ciudad.

Estos patrones están definidos dentro de un hexágono, el cual recuerda las colmenas de las abejas y está delimitado pero no cerrado, para reflejar apertura. El hexágono representa el territorio de Curridabat.

Los patrones podrán generarse y variar indefinidamente para facilitar la expresividad de la marca, puesto que las audiencias, las dinámicas y los espacios son diversos.

Sus colores principales mezclan lo emocional del naranja con lo racional del gris.

Su tipografía es directa y clara, se aleja de lo mecánico, a la vez que es universal y atemporal, sin ser genérica.

Sistema visual

La identidad visual va mucho más allá del logo. Se creó un lenguaje visual cuya función es hacer las piezas de la marca fácilmente reconocibles. Para el caso de Ciudad Dulce, el lenguaje visual gira alrededor del hexágono, utilizado de distintas formas.

Además, debido a que Curridabat Ciudad Dulce cuenta con múltiples iniciativas y programas, se definió una arquitectura que le permite a Curridabat abordar sus submarcas para que se vean como parte de una misma familia y reflejen los atributos de su marca madre.

La definición de su identidad es un trabajo integral, que conlleva mucho más que solo el diseño de un logotipo; tiene que ver con conocer la esencia de la marca, crecer con ella y potenciarla. Su uso coherente y consistente hará de ella una marca querible.

La identidad visual de Curridabat Ciudad Dulce se construyó para reflejar su propuesta de valor: mejorar la experiencia del ciudadano en el lugar donde vive, inspirados en la naturaleza.